jueves, 12 de agosto de 2010

Segunda entrada: la filosofía de Spinoza

Una vez alguien me preguntó: "quién fue el filósofo más grande de todos los tiempos?". Respondí que la categorización "más grande de todos los tiempos" era aplicable de manera tajante a muy pocas disciplinas. En Ciencia, me imagino que Newton. En fútbol, no dudo que Maradona. En filosofía... diría que Spinoza.

Por qué Spinoza? Spinoza fue uno de los tantos primeros hombres modernos. En política, Maquiavello. En literatura, Shakespeare. En música, diría que Beethoven. En filosofía analítica, Descartes. Y en moral (aclaro que detesto la palabra y la uso de vago que soy), Spinoza.

De vuelta: por qué Spinoza? Spinoza fue el primer hombre moderno (léase posterior a los griegos y romanos) que eliminó la trascendencia de la moral. Su metafísica era simple, discutible. No la voy a discutir porque no tengo un espíritu metafísico, ni paciencia para tal disciplina. Reconozco que su Di's / Naturaleza / Ser siempre me pareció agradable, comprensible, casi materialista. Su reconocimiento de las limitaciones humanas para comprender los atributos totales de tal Ser también me parecen honestos. Todo en Spinoza me parece honesto. Y valoro a la honestidad como uno de los máximos logros humanos, dificilísimos de conseguir.

Spinoza no concibió, jamás, ninguna realidad trascendente a la Naturaleza. Destruyó el concepto judeo-cristiano del Di's al que hay que rogarle, rezarle, agradecerle, etc, etc... Y a partir de ahí construyó una "moral" (ya hablaremos del pésimo uso que por lo general le damos a esta horrible palabrita) completamente nueva. Destruyó al libre albedrío, concepto escolástico imprescindible para poder vender y cobrar, en cash o en materiales, la redención y salvación eternas. También hablaremos en otra oportunidad de este nocivo concepto del "libre albedrío".

Spinoza fue absolutamente imprescindible en el largo y complejo proceso de creación del "yo". Somos lo que somos y si bien la experiencia, el aprendizaje, el temor al castigo, etc., nos determinan en nuestras acciones, en definitiva somos lo que somos y actuamos, siempre, de la misma manera ante circunstancias idénticas (experimento que, lamentablemente, es imposible de perfeccionar entre los hombres).

El horror que causó Spinoza entre el establishment de su época fue notable, casi irrefutable prueba del valor y honestidad de su sistema. Descartes fue un temeroso y un cobarde. Leibniz fue un conspirador acomodaticio. Spinoza fue honesto, noble, incorruptible. No es casualidad que haya sido un foco de inspiración constante para los grandes Alemanes, Goethe, Lessing, Nietzsche. Hablaremos también de Alemania en alguna otra oportunidad.

En fin... esta entrada no es más que para homenajear al gran filósofo judío. El filósofo de la alegría, de la honestidad, de la amistad. El enemigo de los fantasmas, las supersticiones, y el arrepentimiento.

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