viernes, 11 de febrero de 2011

Sobre lo que está pasando en Egipto

No sé qué me da más asco: si la hipocresía de aquellos que han continuamente soportado financieramente al régimen de Mubarak (USA, principalmente) y ahora festejan cínicamente el derrocamiento, o la estupidez de aquellos que celebran románticamente el levantamiento popular y lo cantan como si fuera una gesta heroica, como si fuera posible que algo noble o racional pudiera surgir de los gritos y el sudor de un millón de egipcios (podríamos reemplazar "egipcios" por absolutamente cualquier nacionalidad y la frase anterior sería igualmente aplicable).

Cuánta hipocresía y cuánta estupidez. Se hace difícil diferenciar la una de la otra. Personalmente estoy ATERRADO por lo que pueda suceder en Egipto de aquí en más. Desconozco a los egipcios. Para mí Egipto siempre fue simplemente un formidable enemigo de Israel y luego un formidable (aunque ahora vemos que frágil) socio en la paz. La cultura, el alma nacional egipcia es para mí una incógnita. La realidad es que no me interesa mucho que digamos. Por supuesto que a partir de una básica simpatía humana (la cual se hace cada vez más difícil, considerando los 7 billiones de hombres y mujeres que habitan este planeta - imposible quererlos a todos, ni hablar de preocuparse o hacer algo al respecto) deseo que a los egipcios les vaya bien y empiecen a progresar y esto y lo otro. Pero ponerse a cantar las glorias de esa masa sudorosa y violenta (porque no fue un levantamiento terriblemente pacífico que digamos, aunque hay que reconocer que podría haber sido muchísimo peor) es un insulto a la inteligencia. El medio oriente perdió un régimen que, sin ser mucho más (o mucho menos) tiránico con su pueblo que el resto del vecindario, al menos era un elemento enormemente estabilizador y positivo en cuanto a las relaciones intra-regionales. Ahora ese régimen desapareció. Hay un millón de musulmanes en las calles. Hay que ver qué pasa. Que cada uno vaya apostando sus fichas como quiera. A mí la cosa no me causa ninguna gracia.

martes, 18 de enero de 2011

Sobre la Argentina

En la relación de uno con su país es habitual cometer una de las dos siguientes exageraciones: amarlo y alabarlo en demasía; o bien, al contrario, fustigarlo y criticarlo con inusual rigor. Yo trato de ser imparcial y balanceado con mi país pero debo reconocer que, de las dos alternativas, seguramente me inclino por la segunda. Es que, lo mire por donde lo mire (hay honrosas excepciones) mi país es una MIERDA. Me explico.

Al igual que el resto de Latinoamérica, lo que hoy es la Argentina creció durante unos pocos siglos como un campo de juego en el que Españoles se divertían asesinando y más aún fornicando a los nativos. También asesinándose entre ellos y luego con los criollos. Luego solamente los criollos entre sí. Las distinciones entre Civilización y Barbarie son interesantes desde el punto de vista retórico pero, al final del día, nuestros Civiles son Bárbaros y nuestros Bárbaros son Civiles. Eso sí, todos Católicos. La Argentina hace unas décadas se diferenció del resto por su privilegiada situación económica (hablo de principios del siglo XX). Hoy se diferencia del resto (salvo quizás Venezuela y Bolivia o seguramente solo Venezuela) por el increíble nivel de empobrecimiento que tiene, no solamente económico sino más aún en lo político y social. La Argentina es un país de llorones, mentirosos, corruptos, holgazanes, buenos para nada. Mantengo lo dicho como una verdad tan clara que ni siquiera creo que sea necesario demostrarlo. Por eso, y para calmar mi bilis, seguiré con aquellas cosas que tiene la Argentina que, comparada con el resto - no solamente de Latinoamérica sino diría del mundo - la dejan bien parada.

Primero, el Tango. No estoy para hacer una reseña histórica del Tango. No soy un estudiador del Tango desde el punto de vista histórico. Lo que sí puedo decir, como amante de las Artes y principalmente la Música y la Poesía, es que el Tango alcanzó un nivel inusitado, inigualable, e irrepetible en la Historia de las Músicas de la Humanidad. Qué es el Tango? Una música popular de origen Europeo y residencia rioplatense. Qué lo hace tan especial? No existe, al menos en mi lista, ninguna música popular que haya alcanzado el nivel que alcanzó el Tango en términos de: a) Poesía, b) Arreglos orquestales, c) Armonía. Y si a esto le sumamos que su Melodía es por lo general hermosísima, y su Ritmo simplemente arrollador - ese ritmo nervioso y lerdo que sin más te asesina - entonces (salvo que alguien me corrija) debo poner al Tango en un pedestal bastante más alto que el resto. Tomemos algunos competidores. Aclaro que son todas músicas que me fascinan. El Flamenco, por ejemplo. Es una música alucinante de un pueblo alucinante. Su Poesía es simple. Hermosa pero simple. No le llega al Tango ni a los tobillos (bah, nadie le llega). Su melodía es casi inexistente (si bien balanceada por un cante que te depila). El Blues? Una música también fascinante pero super simple. Un ritmo arrollador pero sin melodía de ningún tipo, una armonía que es más básica que la tabla del 2, y una "poesía" totalmente inexistente y basada en su mayoría en referencias genitales. Las otras músicas latinoamericanas son tambien simplonas en ciertos aspectos, principalmente el poético y armónico. Solamente los Brasileros se le acercaron al Tango, pero esa alegría innata les impidió llegar a las profundidades abismales del Tango. Además, para qué? Con un país tan lindo! Ni hablo de las músicas Europeas, que son casi todas un bodrio (ver esa porquería llamada "música celta" para mayores detalles). En resumen: al Tango no hay con qué darle y si juntamos a Manzi o Contursi o Expósito o cualquiera de ellos con Troilo o Pontier o Mores o Pugliese o cualquiera de ellos y la voz del Polaco o Marino o Castillo o Rivero o cualquiera de ellos, bueh, a otra cosa.

Además del Tango, la Argentina ha dado y sigue dando buenas vacas, si bien cada vez menos. Y además de buenas vacas, la verdad es que los Argentinos sabemos asarlas. Bah, no todos. Algunos las recontraqueman que da asco. Pero por lo general el asado Argentino es superior a cualquier otro. He tenido la oportunidad de probar carnes de y en zonas del mundo eminentemente bovinas (US, Australia, Brasil, etc.) y la verdad es que al asado nuestro (tanto la calidad de la carne como el método de preparación) no hay con qué darle. Nuevamente, los mejores.

En otros rubros somos muy buenos (fútbol, vinos, por ejemplo) si bien no tenemos una diferencia notable con los otros que son buenos. En fútbol, la verdad es que los Brasileros no pasan el trapo. En vinos, creo que somo excelentes y de primerísimo nivel... pero quíen le quita los méritos a los Españoles, por ejemplo?

Así que nos quedamos con el gotan y la nerca. Algo es algo. Y no es poco, para semejante país de MIERDA.